lunes, 8 de julio de 2019

Muerte en El Cerro, de Manuel Martín García


En el nombre de la venganza


Valoración: 4/5.

Como si de una versión de Juego de Tronos en novela negra se tratase, en Muerte en El Cerro Manuel Martín García deja un reguero de muertes en sus páginas que casi incitan a contarlas. Parece que al autor no le importa matar (y si leéis la historia veréis el doble sentido de esto) a lo largo de las cerca de 600 páginas que componen este relato de venganza en tres actos. Y aunque su extensión puede asustar en un primer momento, lo cierto es que estas dimensiones esconden tres novelas (o, en este caso, crímenes diferentes que investigar) con unos ejes comunes: el inspector al cargo, el bueno de Manolo Cisneros; el despiadado asesino y la sed de venganza.
Cabe destacar que Muerte en El Cerro es una novela muy bien escrita, con una capacidad de descripción que te adentra tanto en las calles de La Habana como en la costa de Asturias, y que reta al lector para que resuelva unos crímenes que, aunque parecen simples, encierran desde el inicio una gran incógnita. Como si de un clon cubano de David Gurney se tratase, el capitán Cisneros se deja llevar hasta encontrar las pequeñas pistas que convierten un caso difícil de resolver en un misterio resuelto.
Se agradece encontrar historias así, libros que aportan más y más páginas de intriga al tiempo que mantienen la tensión con un asesino dispuesto a todo para saciar su sed de venganza, aunque al mezclar la propia investigación con la faceta personal en algunos puntos dan ganas de que se avance más rápido. Aun así, el conjunto está equilibrado y aunque haya que dedicarle más tiempo de lectura merece la pena.
Una de las cuestiones que más me ha gustado de Muerte en El Cerro es la posibilidad de descubrir La Habana a través de una investigación criminal, que permite dar pinceladas sobre el estilo de vida de allí y el funcionamiento de su sociedad, lo que supone una gran elección de escenario que después se repite al situar el segundo acto en Asturias. Ahora bien, si sobre los métodos de investigación cubanos no tengo la capacidad de opinar, si que en el caso de los de España he notado varias cuestiones que no se ajustan del todo a los protocolos oficiales y eso rompe un poco con la historia. Es el único fallo que veo a esta novela, pero si no somos excesivamente puristas vamos a disfrutar de ella sin problemas.
Al terminar Muerte en El Cerro me quedo con ganas de conocer más casos del capitán Cisneros, que aunque en este libro se jubila (hago un inciso para destacar lo trabajada que está la personalidad del protagonista) sin duda se puede rescatar alguno de sus antiguos casos y se le dé continuidad a un personaje que puede dar mucho juego, como ya deja entrever la historia.